Maldita la hora en que fue escrito y bendita el momento en que mis manos toco, maldigo a aquella persona que me la dio pero también le agradezco, ¿Cómo?, pero como… puedo agradecer a esa persona si la odio, como es posible hacer eso. No lo entiendo, ni quiero entenderlo… solo se, que, cuando esa carta llego mi vida cambio, se convirtió en algo sobrenatural, no del tipo paranormal, si no del tipo fantástico, hermoso, bello… gratificante.
Al leer dicha carta mi mente se confundió no sabía cómo reaccionar, incluso pensó “es una broma” pero mi corazón le arremetió agritos que no era así, que era verdad que no dudara, que me arriesgara a hablar con dicha persona, no quien la entrego si no quien la escribió, que le hablara que la conociera mas afondo… dado que esa carta solo me dio el valor para hablarle, pues yo ya sentía algo… por ella.
Mil y un veces me pediste que la quemara y yo siempre me negué a quemar aquella carta que me diste, pero, hice lo que me pediste la queme… pero sin embargo conserve las cenizas del recuerdo de esa carta, pero, ¿Por qué las he guardado?; para que el día de mi muerte no deseo ser enterrado, sino cremado, deseo ser cremado para comprobar si las llamas que han de consumirme serán tan cálidas como las que incendian mi alma y mi corazón. Y una vez terminado que coloquen las cenizas de la carta en mi urna para que se vuelvan una conmigo mismo y hasi estar eternamente con algo que me dio la persona que amo.
Y pasado el tiempo que mis cenizas ya vueltas una con las de la carta que las tiren al mar, al momento del sol naciente para que cada mañana ellas sigan agradeciendo el venir de cada mañana con el cual puedo verte.
Pero; ¿Donde estarán las cenizas actualmente?, es un secreto el cual solo pienso revelarte el día de mi muerte pues quiero se cumpla ese deseo mío y quiero… que tú seas quien las coloque.
Atte.: Quien te ama con todas las fuerzas que tiene y las que aun desconoce…
A decir verdad… todavía conservo esa carta no la he quemado, fui incapaz de hacerlo, por eso trate de recrearla a mi propia mano pero no pude, tuve miedo de que si lo hacía no sería el mismo sentir, por eso, le saque una copia y fue la que queme… pues no pienso quemar el objeto material más preciado que tengo…
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