Bella tarde de otoño,
gozoso cantar de las aves,
placentero sentir del viento,
y cálido palpitar de tu corazón junto a mí.
Escucha mi silencio,
pues el aliento me has robado,
escucha mi corazón,
pues dice que te amo.
Daría mi vida por ti,
solo por tu mano tocar,
si eso es lo que doy por tocarte,
imagina lo que daría por besarte.
Y si hóyese a la muerte a mi puerta,
no le abriría por nada,
y si ella entrase por mí,
un instante le pediría.
Instante para verte,
instante para abrazarte,
instante para besarte,
pues de ti quiero morir enamorado.
Y si ella se negase,
a tu lado correría,
y a la parca le diría,
ella es mi dueña.
Así que si quieres llevarme,
pídele permiso,
pues ella es mi vida,
ella… es mi muerte.
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