El tiempo avanza, prosigue no se detiene, me miro en el espejo y veo mi rostro maltratado por tantas batallas que he llevado, pero no me siento cansado, tampoco agobiado, pero me tiemblan las manos, camino a mi cocina veo todo destruido, los platos rotos, las tazas quebradas, pedazos de un paso el cual de mi pensar se ha borrado, vuelvo a mi cama y miro a una mujer recostada en ella, no la conozco, jamás la había visto, pero se parece a aquella hada que visita mis sueños y me toma.
Abro la cortina de mi cuarto y una cálida luz lo ilumina, ella se mueve como buscando esquivar esa luz que le molesta. Se despierta y se sienta en mi cama viendo hacia a mí y me pregunta: “¿Qué es lo que ha pasado?”. No lose le respondo, y solo sonríe pidiéndome que me acueste al lado de ella para que no despertemos de este sueño.

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